La aprobación del nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 supone una señal positiva: la vivienda ocupa, por fin, el lugar central que merece en la agenda política, social y económica del país. El acceso a una vivienda adecuada se ha convertido en uno de los principales desafíos de España, con un impacto directo sobre los jóvenes, las familias, la movilidad laboral, la cohesión social y la competitividad de nuestra economía.