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ASVAL obre una comissió permanent a Catalunya

Amb l’objectiu de generar confiança «i mobilitzar el parc d’habitatge cap al lloguer, amb seguretat jurídica, estabilitat normativa i diàleg constant», l’Asociación de Propietarios de Viviendas en Alquiler (ASVAL) ha obert una comissió permanent a Catalunya que lideraran Laura Fernández, directora general d’ASVAL, i Carlos Muñoz, representant a Catalunya. Com va recordar Helena Beunza, presidenta d’aquesta associació, ASVAL va néixer el 2020 amb l’objectiu de promoure un model d’habitatge transparent, professional i equilibrat que generi confiança entre ciutadans, institucions i actors del sector. «No és només un repte econòmic, sinó social, territorial i de cohesió, que exigeix rigor, responsabilitat i acords entre totes les parts de l’ecosistema de l’habitatge», ha explicat.

I és que, segons Beunza, «Catalunya compta amb entitats i professionals més sòlids que la resta d’Espanya, cosa que facilitarà la col·laboració. El repte és massa gran per abordar-lo en solitari i és un desafiament europeu: la Comissió Europea impulsa un pla d’habitatge assequible, reconeixent l’accés a l’habitatge com a gran problema del nostre temps». Carlos Muñoz va insistir que propietaris i inquilins «no són adversaris», sinó parts d’un mateix mercat.

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Cuatro de cada diez hogares catalanes en alquiler destinan más del 30% de sus ingresos a la vivienda

El mercado del alquiler en Catalunya respira de media general algo mejor en los últimos años, pero con un persistente «desequilibrio entre la oferta nueva que entra en el mercado y la demanda que se genera«, según ha expuesto Josep Oliver, catedrático emérito de Economía Aplicada de la UAB, durante la presentación del estudio Los cambios en la accesibilidad al alquiler en Cataluña en 2024: mejora ligera y gran dispersión por niveles de ingresos, presentado este martes por la Asociación de Propietarios de Viviendas en Alquiler (ASVAL) en el Colegio de la Abogacía de Barcelona.

Según los datos desglosados, la población ha aumentado en 600.000 personas entre 2016 y 2024 mientras que el nuevo parque de alquiler construido ha crecido en 70.000 viviendas. Además, «esta absoluta asimetría entre oferta y demanda no es un fenómeno transitorio, todas las previsiones de crecimiento demográfico del país apuntan a que estos 120.000 nuevos inmigrantes que llegan anualmente a Catalunya no se frenarán en los próximos años. Simplemente porque el mercado de trabajo, los necesita«, ha argumentado Oliver. A esto se le añade que la generación ‘baby boomer’ (50-67 años) se jubilará sin relevo nativo debido a la caída de la natalidad, forzando la necesidad de más inmigración incluso sin crecimiento económico. El peso de la población inmigrante en la ocupación catalana -ha continuado- supera ya el 30% (con datos de 2024), «con el 97% de los nuevos trabajos cubiertos por personas nacidas fuera de España».

 

En este contexto, Oliver ha explicado que la ratio media de alquiler sobre la renta familiar ha bajado (del 27% al 24%) porque los ingresos disponibles de los hogares arrendatarios crecen más con la economía (un 21% más). Ahora bien, ha advertido de las enormes desigualdades al analizar grupos específicos de población. De este modo, cuatro de cada diez hogares catalanes en alquiler gastan más del 30% de su renta al pago de la vivienda. «Mejora la media, pero se extiende el drama en los hogares de ingresos bajos. No es un mercado, hay que analizar diferentes mercados», ha dicho Oliver.

De un 45% a un 19%

Los datos presentados exponen que si se analiza el tercio con menos ingresos, los hogares destinan el 45% de los sueldos al alquiler mientras que en el tercio de más renta este porcentaje se reduce hasta el 19%. Los hogares con menos de 1.500 euros mensuales abonan el 44% de su renta en alquiler; si ganan menos de 1.000 euros, llega al 50%, quedándoles apenas el 35% tras gastos básicos como luz y agua. «¿Hay que aplicar la misma norma para quien paga el 45% de sus ingresos que para el que paga el 19%?», ha cuestionado Oliver, crítico con los controles generalizados de precios.

Ingresos y alquiler
Gráfico sobre ingresos y alquileres.

El estudio -elaborado a partir de los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, EPA y proyecciones poblacionales del INE- indica que las famílias que viven en pisos de alquiler han pasado del 22% del total en 2021 (672.000 hogares) al 29% en 2024 (unos 907.000 hogares) en Catalunya. Este aumento revela, a su vez, una marcada desigualdad: los ingresos medios de los hogares en alquiler son «sistemáticamente inferiores» a los de propiedad, con el 38% de las familias más pobres concentradas en régimen de alquiler debido a su menor riqueza acumulada.

Otro de los datos destacados en el informe presentado hace referencia al perfil de riesgo que domina en el tercio bajo de los ingresos: un 63% son inmigrantes (56% total alquiler); un 44%, dirigidos por mujeres; 57% unipersonales y notable presencia de mayores de 50 años. En esta línea, el autor del estudio ha señalado que los problemas de acceso de la gente joven es «sin duda un problema», pero no debe olvidarse tampoco que muchos de estos hogares son de personas de más de 50 años, «un inconveniente que se agravará cuando estas personas abandonen el mercado laboral y su nivel de ingresos disminuya».

La decana del Instituto del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona, Cristina Vallejo Ros, ha alertado durante su intervención que el acceso a la vivienda se ha consolidado como la principal preocupación ciudadana en Catalunya, agravada por la «sobrerregulación» de los últimos tres años, que ha tensionado el mercado inmobiliario sin resolver los problemas estructurales de oferta y demanda.

Vallejo ha aprovechado para reclamar «un pacto de Estado donde las fuerzas políticas dejen de lado su ideología y trabajen por una postura equilibrada sobre el derecho a la vivienda» con equidad entre propietarios e inquilinos, datos objetivos y consenso político a largo plazo. «Si cada vez que legislamos agrandamos el desequilibrio entre propietarios y arrendatarios, lo que seguro no encontraremos es esa seguridad jurídica que todos reclamamos», ha sentenciado.

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Helena Beunza (ASVAL): «Los ayuntamientos tienen 38.000 millones depositados en los bancos que no se pueden gastar en políticas de vivienda»

La presidenta de la Asociación de Propietarios de Vivienda en Alquiler (ASVAL) asegura que el bajo esfuerzo presupuestario de la administración es el culpable de tener un parque público de viviendas deficiente

La presidenta de la Asociación de Propietarios de Vivienda en Alquiler (ASVAL), Helena Beunza, durante el Foro España 360, organizado Prensa Ibérica, ha alertado de un retroceso del mercado del alquiler en España y reclamado un giro profundo en las políticas públicas de vivienda y en el marco regulatorio, especialmente en la parte presupuestaria, ya que el país invierte muchos menos que otros países de la Unión Europea.

«El déficit en el esfuerzo presupuestario ha llevado a tener un parque público de viviendas deficiente, muy alejado de los estándares europeos», aseguró de forma tajante la exsecretaria general de Vivienda durante la primera legislatura de Pedro Sánchez. Para ello, Beunza reclama que «es fundamental que los ayuntamientos realmente tengan la capacidad y el presupuesto para abordar el problema». «Los ayuntamientos españoles tienen 38.000 millones de euros depositados en los bancos que no se pueden gastar y muchos alcaldes estarían encantados en destinarlos a políticas de vivienda», añade.

La presidenta de la patronal de los pequeños y grandes caseros urgió a la clase política a reformar la fiscalidad de la vivienda, que a su criterio «no favorece la puesta de inmuebles en el mercado». «La OCDE señala que el 14% del PIB proviene de impuestos vinculados con la producción de vivienda y el gasto es del 5,8%. Esto no es un gasto público, que es solo el 0,2%, sino privado, el 5,6%«, agregó Beunza.

El papel de los pisos turísticos y la vivienda vacía

Preguntada por la potencial influencia de los pisos turísticos, la presidenta de ASVAL explicó que el «no tienen tanto peso» sobre el parque como se cree, además de que «las comunidades autónomas y los ayuntamientos ya han tomado medidas» en esta materia. Sobre la vivienda vacía, Helena Beunza señaló: «No están donde se necesitan. Las que sí lo están hay que facilitar que el propietario las ponga en el mercado con un régimen fiscal favorable y una regulación que le proteja».

Sobre los casos de okupación ilegal, la que fue representante de España en materia de vivienda en la ONU, apuntó: «Los propietarios ya no resuelven el problema de a través de los tribunales, sino que negocian con el okupa o inquilino porque desconfían de que la justicia vaya a defender sus derechos. El propietario tiene que sentir la seguridad jurídica, pero el discurso que está imperando es de castigo a la inversión privada y esto supone tirarnos piedras contra nuestro tejado. Si no generamos una situación favorable para que venga la inversión y el propietario ponga sus viviendas en el mercado, no habrá solución al problema».

 

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El acceso a la vivienda en España cumple 46 años de una regulación imposible

Tres leyes, la de arrendamientos urbanos, la del suelo y la más reciente, la de 2023, la única específicamente titulada con el nombre de » vivienda» , pero cuyo despliegue está ahora mismo en entredicho por las reticencias de la mayoría de las comunidades autónomas, a las que corresponde llevarla a la práctica. Este es el balance de 46 años de legislación española sobre uno de los derechos recogidos por la Constitución de 1978, en su artículo 47, y que durante este periodo de casi medio siglo se ha regulado eminentemente a través de decretos , que han ido cambiando en función del color político del Gobierno del momento. A diferencia de la educación, que acumula ya ocho leyes distintas en el periodo democrático, lo cierto es que el Estado ha intervenido poco en la vivienda. Tal vez porque hasta ahora no se había visto como un problema.

«Casi todas las normativas que se han ido aprobando se han centrado en regular las condiciones de los arrendamientos, revisando las duraciones de los contratos de alquiler y, en la última de ellas, interviniendo en la contención de precios «, describe la abogada Cristina Vallejo, especialista en derecho inmobiliario y miembro del Col·legi de l’Advocacia de Barcelona (ICAB). En un mercado «que se está reinventando, sobre todo en los últimos años», señala Vallejo, el sector se encuentra con que las leyes van claramente por detrás de la realidad.

«La única parte que realmente está aplicándose de la ley de vivienda de 2023 es la procesal, pero aun así está siendo complicado», explica la letrada. El punto clave de esta norma, aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez justo antes de que las últimas elecciones autonómicas cambiaran por completo el color de los gobiernos regionales, es la definición de zonas de alquiler tensionado y el consiguiente tope a los precios del alquiler . Pero solo Catalunya lo está aplicando de momento, a la espera de que también lo hagan el País Vasco y Navarra, todavía sin fecha.

Antes de la aprobación de la polémica ley actual, la regulación que sin duda más impacto tuvo (y sigue teniendo) fue el conocido como decreto Boyer, de 1985, que introdujo importantes cambios en los arrendamientos urbanos y cuyo objetivo principal era liberalizar el mercado de los alquileres , que en ese momento estaba muy regulado y controlado. «Ese decreto marcó un antes y un después , entre otras cosas porque fue el que acabó con los llamados contratos de renta antigua , de manera que los alquileres que se firmaron posteriormente al día de su entrada en vigor, el 9 de mayo de 1985, tienen ya una fecha de vencimiento», detalla Vallejo.

Para el investigador y codirector del Institut de Recerca Urbana de Barcelona (IDRA), Jaime Palomera, ese fue el origen del problema que ahora asfixia a los inquilinos en España. «Fue una normativa que partía de la premisa de que los alquileres indefinidos habían desincentivado el mercado , porque reducían la oferta, pero lo cierto es que esta siguió cayendo durante las dos décadas siguientes, al mismo ritmo que lo había estado haciendo hasta entonces», indica Palomera.

Los planes de vivienda que desde 1957 se han venido desplegando en España, asegura el experto, «siempre han potenciado la vivienda de compraventa frente a la del alquiler «. «Es justo lo contrario de lo que ocurre en países como Alemania, Dinamarca, Francia o los Países Bajos, donde los contratos de alquiler son indefinidos por defecto y solo pueden rescindirse por una causa justificada, como que el casero o un miembro de su familia necesite mudarse a la vivienda», agrega.

Nueve años después del decreto de Miguel Boyer, que fue ministro de Economía con Felipe González, el PP impulsó la reforma de la ley de arrendamientos urbanos (LAU), que estableció los periodos de cinco años para los contratos , «con la posibilidad de ampliarlos a tres años más», indica Vallejo. Pero todo cambió con el estallido de la burbuja inmobiliaria, en 2007 , que hizo que las entidades financieras dejaran de dar créditos hipotecarios con la facilidad con que habían estado concediéndolos hasta ese momento. «Por una parte, la población que hasta entonces se hipotecaba dejó de hacerlo y se pasó al alquiler. Por la otra, los propietarios de pisos excedentarios decidieron ponerlos en arrendamiento porque veían que no los iban a vender», prosigue Palomera.

Y allí empezó el baile regulatorio . Mientras en 2013, nuevamente el PP apostaba por modificar las condiciones de la LAU y revisar a la baja las duraciones de los contratos de alquiler, dejándolos en tres años más uno prorrogable, en 2019, de nuevo con gobierno del PSOE, estos volvieron a ser de cinco años más tres prorrogables, con la posibilidad de que el primer contrato fuera de siete años si el arrendatario era una figura jurídica.

«Estamos en un momento en que la demanda de vivienda en alquiler ha aumentado, como consecuencia de los cambios demográficos y la creciente migración hacia grandes ciudades como Madrid y Barcelona, donde la presión sobre el mercado ha elevado los precios. Sin embargo, la oferta no ha crecido al mismo ritmo , afectada por la falta de incentivos fiscales, un marco regulatorio poco favorable y la proliferación del alquiler turístico en ciertas zonas», constata Helena Beunza, presidenta de la Asociación de Propietarios de Viviendas en Alquiler (Asval), que agrupa a más de 6.000 asociados, de los que el 95% son pequeños tenedores.

La aprobación de la primera ley específicamente de vivienda el año pasado no está teniendo el efecto deseado. Ni siquiera sus más firmes defensores, el sector de los inquilinos, acaba de verla con satisfacción. «Es cierto que ha sido la primera ley en décadas que interviene en los precios, pero el problema es que es a veces contradictoria, al distinguir entre pequeños y grandes propietarios, lo que no nos parece que debería ser un criterio», reflexiona Palomera, que lamenta que «si bien fija límites al precio, no prevé ningún régimen sancionador, lo que hace que su eficacia sea cuestionable». «Desde Asval consideramos que el marco normativo actual no ha logrado adaptarse a las necesidades del mercado, y abogamos por un enfoque que promueva la inversión en vivienda en alquiler, tanto pública como privada, para lograr un equilibrio sostenible que responda a las actuales demandas de la sociedad», apostilla, por su parte, Helena Beunza.